ejército desmembrado,
células dispersas,
grupúsculos de identidad cerrada,
entes extraños que se mueven
en la sombra.
Cuando los unirás,
Señor,
bajo tu manto;
que unidos enarbolen
una única bandera.
Hasta cuándo Señor
presentarán un sólo frente
al señor de este
siglo, león rugiente
que ataca furioso.
Y demostrarle, en todo tiempo,
que no somos sus víctimas.
porque Cristo nos guarda
de sus ardides.
Hasta cuándo sin nombres
ni banderas;
sólo guiados por tu Cruz
seremos
un sólo y único rebaño.
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