jueves, 1 de octubre de 2015

LA ESCUELA DE DIOS

Llevo años
en un grado que no alcanzo
a superar.

Es un grado elemental
lo sé... y me apena.

Y como buen maestro

No te cansas:
una y otra vez
tomas mi mano
para trazar las mismas letras
que ensayo
sin dominar
desde hace tiempo.

¡Qué paciencia la tuya!

De pronto
un golpe
un dolor que crece
y se agiganta
un dolor que abre la mirada.

No entiendo
Pregunto por qué
¿He pecado yo o mis padres?

Silencio

En medio del dolor
una luz, una luz
pequeña
se abre paso.

Entiendo

Estoy en tu escuela
Y al fin
se afila mi mirada

Ser tu alumno
en verdad tu alumno
es caminar
por el sendero estrecho.

Y me repites
como a Josué
"Mira que te mando
que te esfuerces y seas valiente"

Sí, Señor
 Enseñame a decir
sin vacilar
"Heme aquí,
enviáme a mí".

JRV