Aquí me tienes, Señor,
con el cansancio de buscarme:
Traigo las manos llenas de vacío
y una vejez inmensa dentro mío.
Quise ser alegría tormentosa,
quise ser río.
Y hoy sólo traigo la arena y el desierto,
la soledad del mundo
y este frío.
Hoy que regreso, me pregunto:
Tú que eres fuente
¿recibirás a quien quiso ser río?
Poema de Elsie Romanenghie de Powell, tomado del libro Poesía y vida: antología de poesía cristiana contemporánea, Ediciones Certeza, Buenos Aires, Argentina, 1979, p. 18
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