Denles ustedes de comer
nos has dicho.
nos has dicho.
Y perplejos miramos nuestro
pequeño canasto
de cinco panes y dos peces.
Abajo, la multitud se extiende como un mar
de colores
en espera ansiosa de un bocado.
Observas nuestra impotencia;
alzas tu rostro al cielo
e incrédulos vemos como brotan
del minúsculo canasto
ríos de panes y peces
que nos inundan los pies,
nos cubren, nos ahogan.
Llenamos los canastos con premura.
Y bajamos a entregar este tu regalo
a la multitud hambrienta
¡Que gran lección!
La palabra imposible
no está en tu diccionario.
Han pasado 20 siglos
y las necesidades humanas
se han ido multiplicando.
Impotentes te preguntamos ¿cómo podemos aliviar el dolor
la necesidad, el hambre, la enfermedad
el abandono, la orfandad, la violencia
la explotación?
Y en respuesta
nos muestras ese viejo canasto
que teníamos en el albor
de este caminar tras tus huellas
en las colinas de Galilea
y nos preguntas
¿recuerdan?
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