domingo, 23 de febrero de 2014

NACIMIENTO


¿Y si la Historia no la hiciese el reloj?
Ni el de la cocina ni el parlamento…

Si la Historia, señor Profesor
no la hiciese el tiempo,
el molinillo de la tierra
que gira y gira repitiendo
caudillos y tiranos, rebaños trashumantes,
pueblos, pueblos, pueblos…?

Y si no hubiese más que un solo pueblo?
¡Si no hubiese más que un solo pueblo!
…Y la Historia estuviese ahí quieta, parada
como un rebaño,
como una estampa,
como un “Belén”,
como un “nacimiento”…
y todo no fuese
más que símbolos y muñecos…?

Este es el rey
ésta es la estrella,
ésta es la cruz…

Si la Historia no fuese más que un viento
encendido
y genésico
que lo coloca y lo sostiene todo…
y todo fuese muy pequeño
con una mística perspectiva
donde todo estuviese eternamente quieto…?
Este muñeco de barro es Caín, y Hitler
este otro muñeco.

Si el Éxodo siguiese y siguiese
fluyendo… fluyendo… fluyendo…
y el mar rojo
pequeñito, pequeño
pero rojo, rojo, rojo siempre,
también siguiese fluyendo?

Si los coderos de Abraham  aquel del sacrificio—
y los que esta mañana degollaron en los mataderos
de Chicago
fuesen los mismos corderos?

Si Moisés y yo,
por ejemplo,
fuésemos contemporáneos,
vecinos,
nacidos en el mismo pueblo…

Si las barbas de Moisés y las mías
Las cortase y las arreglase el mismo peluquero…?
No me burlo, señores, no me burlo…
¡estoy hablando en serio!

Moisés,
Vámonos a dar un paseo
vámonos esta tarde caminando
desde el Sinaí… Hasta el cerro del Gólgota…
quién ha dicho: eso está muy lejos…
quién ha dicho:
desde el Sinaí hasta el Gólgota
hay un largo trecho

Oh, no,
no está muy lejos,
Moisés, llévate las tablas bajo el brazo
y caminemos.

Caminamos,
caminamos por un camino abierto.

Así a primera vista, de repente,
Moisés y yo juntos parecemos
dos vulgares y oscuros
agentes de comercio…
O dos malabaristas.

Moisés y su hermano Aarón aprendieron
a hacer muy bien
juegos malabares en el desierto,
allá en Egipto… los mismo juegos malabares
que han aprendido ahora los españoles refugiados
    en México.

¡Los mismos!  —Es el lenguaje común
de todos los éxodos…—

Caminamos. Y topamos con pastores
peregrinos traficantes… (los vi, los veré y los
     estoy viendo)

Todos nos saludan y conocen…—
Allí va Moisés con León Felipe ¡Vaya un par de
     pájaros!
—dicen los arrieros.

Los arrieros son los mismos también
de todos los tiempos.

Seguimos caminando… Y llegamos a
la falda del Gólgota. Allí le arrebato
las “Tablas” a Moisés y parto por las bisagras
el Decálogo: Los dos mandamientos
—son dos nada más—
y hago una cruz con ellos
“los brazos en abrazo hacia la tierra,
el astil disparándose a los cielos”
(¿Estos versos los escribí ya hace veinte siglos
o los escribí esta mañana?... ¿Cuándo he escrito
yo estos versos?)

Subimos… subo yo sólo.
Moisés no quiere subir, no puede (¡ya subirá!)
Moisés me aguarda ahora sentado en
La piedra fronteriza que separa
El Antiguo del Viejo Testamento
¡Subo yo solo! Y clavo la cruz
en la misma giba del cerro
¡en el Gólgota!

Este es el centro de la Historia del mundo.

Desde aquí, de pie, ahora, contemplo
en síntesis mística y poética
todo el “Nacimiento”.

No hay cuna ni pesebre: nadie ha nacido aquí,
sólo una cruz vacía: nadie ha muerto
—¿O nace y muere un Dios todos los días? —

Judíos
fijaos bien en esto.
Miro, ahora, a la redonda:
allá abajo está Adán, en el comienzo,
la primera figurita de barro que hizo el alfarero…
el primer muñeco
y allá…
en el lado opuesto
el último cardenal
el último cardenal del último concilio del último concilio
ecuménico…
la última figurita de barro que hizo el alfarero…
¡el último muñeco!

Desde aquí veo todos los muñecos
y todo está horizontal y plano…

El globo terráqueo es un tablero.
Se han parado el sol y la tierra…

¡No hay tiempo!
Señores, amigos, judíos, contemporáneos todos…
¡todos contemporáneos!
La historia está ahí quieta
suspendida en el viento…
y es un poco más grande
sólo un poco más grande que este
“NACIMIENTO”

________________
León Felipe, poeta español. Poema tomado del libro Rocinante. Israel, Finisterre Editores – México, pp. 79-85.

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