Alguien me dijo
que con nosotros estabas
y te busqué
afanosamente
por las mañanas
por las tardes
en las multitudes
en las desbordantes alegrías de las fiestas
en las ardientes lágrimas de los sepelios
en las peregrinaciones a sagrados lugares
en los libros de sabios
en los predicadores de las calles
en las ruinosas iglesias
en los responsos
en los hospitales
en las academias y universidades
y no te encontré
Todos te negaban
con su voz o con sus actos.
Triste
me senté a la vera de un arroyo
de aguas sucias
Allí
surcaban los residuos
infectos del pecado y
las cáscaras sucias de la ambición humana.
¿Dónde estás, Señor?
¿Dónde?
Alguien me tocó el hombro,
una mano invisible
un soplo de viento
la débil luz de una estrella.
Y un susurro oí
al llegar a mis pies
una hoja rota de una Biblia
"Dame hijo mío tu cora..."
Tómalo Señor
dije
y una luz tocó mi alma
y te descubrí
Señor de la Cruz
Y descubrí que tu creación
habla de ti
baila, canta...
Y me sumé a ese coro
con esta voz
que antes blasfemaba.
BIENVENIDO a este espacio de expresión espiritual, a través de la poesía. Este antología no intenta ser una espacio a poemas místicos (aunque se incluyan algunos de San Juan de la Cruz o Santa Teresa de Jesús) sino, como dirían los prologuistas del libro "Poesía y Vida", una "antología de poemas que miran la vida desde una perspectiva cristiana, a partir de la cual nos inviten a reflexionar en torno a las experiencias más cotidianas...".
domingo, 6 de diciembre de 2015
sábado, 5 de diciembre de 2015
PERO ME OLVIDE DE TI
Acuérdate de tu creador
en los días de tu juventud...
Proverbios 12:1
En el amanecer de mi existencia
Señor
vi cómo me amabas
a través de los ojos de mi madre,
pero me olvidé de ti
En mi juventud
Señor, te vi
en un magnífico amanecer
en un cielo lleno de estrellas
y galaxias,
en una flor
y en la risa de la joven
que amaba...
pero me olvidé de ti
En mi edad madura
te vi Señor
en las tiernas sonrisas de mis hijos
en la paz de mi esposa embarazada...
pero me ovidé de ti
Ahora,
en el ocaso de mi vida
hay tormenta,
fuego, viento furioso
y un verdugo
que quema mis huesos...
y de pronto me acuerdo
que me olvidé de ti.
Te llamo, te suplico, te imploro.
Señor,
ve mis llagas y mi cuerpo gastado
y mi lengua sedienta...
Y tú me dices "sígueme"
Pero yo
que nunca te hice caso
me encuentro que no se llevar
el paso a tu lado,
que te pierdo entre mis dolencias
que no sé cómo tomarme de tu mano.
Oh, ¿Por qué no me acordé de ti?
¿Por qué?
Sólo sé
que no sé cómo hacer de tu sombra
Sólo sé
que no sé cómo hacer de tu sombra
el techo que me cobije.
miércoles, 2 de diciembre de 2015
TU OVEJA SOY
Tu vara y tu cayado...
Salmo 23
Oh Señor,
infúndeme alientocon la vara de tu corrección
infúndeme aliento
con tu cayado
que fiel me guíe
en las noches de mi desatino
Guíame oh Señor
con el báculo de
tu verdad
Pues tu cayado
es luz a mis pies.
Oh Señor
mi pastor
tu oveja
soy.
JRV
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