viernes, 5 de octubre de 2018

EN EL DULCE HUECO DE TU MANO


El miedo ladra,
golpea,
salta en súbito furor
como un tigre
indómito

Siento su fétido aliento

Y mis dientes
entrechocan entre sí como piedras

Y mis intestinos
se retuercen
bajo su fría mano

Tengo miedo

Aunque ande en valle de sombra de muerte…

Musito un salmo,
pero el miedo muerde
golpea,
desgarra

… No temeré mal alguno

Sin embargo
el miedo me sigue
como un perro en
la calle de la incertidumbre

¿Por qué no puedo
andar con paso firme
si a mi lado Tú estás?

Oh, Señor.

Déjame sentir
tu mano, sólo tu mano.

Déjame sentir
que estoy en el dulce hueco
de tu mano


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