El miedo ladra,
golpea,
salta en súbito
furor
como un tigre
indómito
indómito
Siento su fétido aliento
Y mis dientes
entrechocan entre sí como
piedras
Y mis intestinos
se retuercen
bajo su fría mano
Tengo miedo
Aunque ande en valle de sombra de muerte…
Musito un salmo,
pero el miedo
muerde
golpea,
desgarra
… No temeré mal alguno
Sin embargo
el miedo me sigue
como un perro en
la calle de la
incertidumbre
¿Por qué no puedo
andar con paso
firme
si a mi lado Tú estás?
Oh, Señor.
Déjame sentir
tu mano, sólo tu
mano.
Déjame sentir
que estoy en el
dulce hueco
de tu mano
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