jueves, 2 de agosto de 2018

LA SAVIA DE TU ESPÍRITU

En la tarde cálida de verano
un árbol de hojas esmeralda
una flor como sangre en la hierba
un rebelde pasto entre las grietas del cemento
rebosan de poderío vital.

Quiero, que como ellos
la poderosa savia de tu espíritu, Señor
vivifique mi gastado cuerpo
de modo que pueda decir, pueda sentir
que ya no vivo yo
sino Cristo en mí.


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