martes, 11 de agosto de 2015

UN RAYO DE ESA LUZ


Hay una luz en medio de las sombras,
que brilla por instantes en el cielo;
luz invisible pero siempre clara;
luz que recorre el universo entero.

Por seguir esa luz hoy pocos hombres
en el cadalso enseñarían sus pechos;
por seguir esa luz el cristianismo
cuenta millares de sus hijos muertos.

Esa lección, esa lección sublime
que cada siglo que perece, al nuevo
que sonríe en la cuna le presenta,
la miramos los hombres con desprecio.

El anciano Moisés, entre las hojas
de un Libro Santo, la estampó en letreros
y el Libro, desde entonces, con los siglos
ha venido entre el polvo y siempre ileso.

Ese libro es la Biblia él encierra
aquella luz que sólo por momentos
aparece en la tierra, y que los hombres
no seguimos jamás aunque la vemos.

También esa luz tiene su nombre,
se llama la verdad —pero en el suelo,
como el cocuyo entre la noche alumbra,
brilla… se esconde y va a brillar más lejos.

Un rayo de esa luz —un solo rayo,
es, dulce amigo, lo que aquí te ofrezco:
claro cocuyo que en oscura noche
atravesó entre las sombras mi cerebro.

Epifanio Mejía (1838-1913), poeta colombiano. Este poema fue tomado del libro La Biblia en el pensamiento Hispanoamericano, de Luis D. Salem, Casa Unida de Publicaciones, S.A. de México, 1970, p. 30.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario