Acuérdate de tu creador
en los días de tu juventud...
Proverbios 12:1
En el amanecer de mi existencia
Señor
vi cómo me amabas
a través de los ojos de mi madre,
pero me olvidé de ti
En mi juventud
Señor, te vi
en un magnífico amanecer
en un cielo lleno de estrellas
y galaxias,
en una flor
y en la risa de la joven
que amaba...
pero me olvidé de ti
En mi edad madura
te vi Señor
en las tiernas sonrisas de mis hijos
en la paz de mi esposa embarazada...
pero me ovidé de ti
Ahora,
en el ocaso de mi vida
hay tormenta,
fuego, viento furioso
y un verdugo
que quema mis huesos...
y de pronto me acuerdo
que me olvidé de ti.
Te llamo, te suplico, te imploro.
Señor,
ve mis llagas y mi cuerpo gastado
y mi lengua sedienta...
Y tú me dices "sígueme"
Pero yo
que nunca te hice caso
me encuentro que no se llevar
el paso a tu lado,
que te pierdo entre mis dolencias
que no sé cómo tomarme de tu mano.
Oh, ¿Por qué no me acordé de ti?
¿Por qué?
Sólo sé
que no sé cómo hacer de tu sombra
Sólo sé
que no sé cómo hacer de tu sombra
el techo que me cobije.
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