domingo, 21 de febrero de 2016

EL SILENCIO DE DIOS

A través del smog
que oprime el azul del cielo
distingo en la bruma girones de tu gloria
empañada por el progreso humano

Veo los campos resecos
las montañas desmembradas
los mares infectados
y aún puedo distinguir tu majestad.

En la noche de tormenta
oigo como resuena
tu potente voz.

En una radiografía de mí
admiro tu delicado diseño
y mi descuido.

No, no estás en silencio.

El silencio
surge de nuestras almas
entenebrecidas,
de nuestro egoísmo,
de nuestra falsa autoestima

¡Cuánto ruido, Señor
hay en nuestro interior!

Silencio
silencio quiero en mí
para oír tu voz.



No hay comentarios.:

Publicar un comentario