...vosotros también debéis lavaros los pies los unos a los otros".
Juan 13:14
Me quito los zapatos
y veo mis pies: no hay polvo del camino
Sin embargo
hay polvo, sé que hay polvo
mucho polvo dentro de mí.
Sí, aquí
hay un polvo viejo que me carcome
hay un polvo que escondo los domingos
hay un polvo de apenas ayer
hay un polvo que sigue cayendo, cayendo,
sin cesar. Me inunda.
Hermano
tú sabes que sucio estoy
y ante ti debo quitarme
las sandalias de cristiano intachable
para que me laves tú
con el agua de tu mirada
con el agua de tu compasión
con el agua de tu perdón.
Hermano
déjame lavarte yo a ti
Prometo que cuando
desnudes tus pies del alma
no me fijaré en el polvo
no me detendré a analizar
su peso o dimensión
su color o gravedad.
Hermanos, todos,
vengan, vengan
descalcémonos el alma
que hoy, hoy
es el día
del perdón.
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