Deja ella el cántaro vacío junto al pozo
para correr a la ciudad clamando
que vayan a mirar a quien le dijo
cuanto secreto el corazón le guarda.
Y torna al pozo de Jacob con ellos.
Mas entretanto el cántaro vacío
se le ha llenado con las aguas vivas
de un nuevo amor que tiene la vislumbre
de lo que nunca adivinó en los hombres:
amor de amor eterno, amor del alma.
Poema de Roberto Brenes Mesén (1874-1947), poeta costarricense, publicado en el libro La Biblia en el pensamiento Hispanoamericano, de Luis de Salem, Editorial Casa Unida de Publicaciones, México, 1971, p.35.
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